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viernes, 13 de enero de 2017

Pasando el trance

La verdad es que estoy encerrado en casa, prácticamente. A veces lo llamó vida de monje, y a veces, lo llamo vida desordenada. Solo salgo para el ir al gym, incluso dos veces al día, y dedico el resto del tiempo a trabajar, hasta que caigo redondo en la cama. Cuando me siento demasiado salido, me doy una buena ducha fría para bajar mis ganas, que son solo corporales.

Supongo que tengo pasar el "luto" después de que se fuera el Amo Luis; aprovecho este tiempo para reflexionar, sobre el pasado, el presente y el futuro. No es que dude de lo que soy, he sido y, tengo claro, que siempre seré; pero necesito aclarar ciertas cosas en mi mente para mirar hacia adelante. Tener ganas de nuevo de ponerme al servicio, que será lo que me de la felicidad.

Saliendo de la reflexión; ya que se ha acabado la historia con el Amo Luis, he intentado hacer un pequeño resumen.

A este estudiante universitario de fuera de Madrid, que finalmente se ha ido más afuera, he tenido el inmenso placer de servirle durante casi 2 meses y medio. Nunca podré olvidar su forma de llamarme "perro", su forma de follarme la boca profundamente, ni esa forma de sacarme y meterme la polla por completo en medio de la follada, para arrancarme unos maravillosos gemidos; ni la forma que tenía de empujar todas las cosas con el pie, cuando no estaban donde él quería, incluido a mí.

Ha sido un enorme placer poder cocinar para él unas cuantas veces, servirle la comida y la bebida y, por supuesto, recibir de él sus castigos preferidos: las ostias, el paracaídas con pesos en mis pelotas, el humbler y su mano descargando la vara fuertemente sobre mis nalgas. Estoy orgulloso de haberle podido sujetar el cenicero mientras fumaba.

Echo de menos que me encierre en la jaula, que volví a montar para él, y lo exhausto que me quedaba cuando terminaba de follarme, tras sus dos buenos chorros de leche. Y por supuesto, viendo lo cachondo que estoy, echo de menos todos sus intentos de sacarme la leche con el electro.

Como aún no he anunciado, estoy intentando hacer un resumen de mis servicios como esclavo cash. En este tema, me he gastado en el Amo Luis solamente 110 € para pagar sus abonos de transporte, así que me ha usado a una media de 46 € al mes.
Dicho esto, se me viene a la mente, ¿aún conservará en su móvil las fotos que me sacó aquel día con los pequeños slips, que aún tengo en el cajón de mi armario?

4 comentarios:

  1. Bueno, si te apetece seguir con una vida «monacal» (en Badajoz hay muy poco que hacer) pero sirviéndome, siempre puedes venir a pasar un fin de semana a mi casa.

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  2. Tranquilo, verás cómo pronto encuentras a algún Amo al que servir y que llenará ese vacío. Es normal que te sientas así, los esclavos sin Amo estamos perdidos, pero no te desanimes. Un abrazo.

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    Respuestas
    1. gracias por los ánimos, niña payasa.
      Un Saludo!

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